Sobre mí
La pintura es parte de mi vida desde que tengo memoria. Siempre me he desempeñado en ella dependiendo de la etapa de vida y posibilidades ante las que me encontraba. A causa de algunas vivencias tajantes ocurridos hace cerca de 10 años, el foco de mi vida ha cambiado mucho en general, y en relación con ello, la pintura ha emergido a ser parte importante de mi vida.
Entre pinturas se encuentran dos técnicas muy diferentes.
Por una parte están los murales enyesados de gran tamaño. Una imprimación de alta adherencia combinada con una mezcla de yeso especial me permite modelar las formaciones y paredes rocosas que he visto y fotografiado durante mis viajes.
Los desniveles entre las capas de material complementados con el gouache y acrílico generan la sensación de lechos rocosos. El arte y el desafío radica en recrear en la pintura la profundidad de la pared rocosa real, que a menudo es mucho mayor. El aspecto que siempre me resulta interesante es que durante el proceso de cada pintura siempre hay un momento en el que debo apartarme de la fotografía, en cierto sentido, desligarme de la foto y empezar a pintar.
Las acuarelas se crean mediante una técnica completamente diferente y utilizando otras herramientas.
Quería dar forma a aquello que noto cada vez más en mi vida. Gira en torno al conflicto entre aquello que quiero y aquello que hay realmente, indiferente de que sea la familia o los amigos a los que les deseo salud y felicidad o tan solo ese semáforo rojo que tengo delante y del que deseo que por favor ya se ponga verde de una vez. Hacer visible este conflicto: esa es la tarea a la que me he encomendado.
He encontrado esa técnica en la que solo dispongo tiempo ajustado para que la pintura se desarrolle. Si logro escuchar y percibir a dónde quiere ir la pintura, ella prácticamente se forma ante mí, sin adiciones por mi parte, y todo aquello que muestra, los paisajes y criaturas, universos, aguas y tanto más, nace casi como fluyendo en una corriente. Sin embargo, en cuanto guardo deseos y quiero dirigir a la pintura en gestación hacia cualquier lado, me encuentro inmediatamente con ese conflicto. No puedo ver el conflicto en todas mis pinturas, si es que está presente en todas ellas, y ello no tiene nada de malo, en absoluto: algunas de mis pinturas reflejan una genuino enfrentamiento entre lo que escucho y lo que quiero. Por así decirlo, para mí es una analogía sobre la vida puesta en lienzo o papel.